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EL NAZARENO DE CASABERMEJA. UNA ICONOGRAFÍA RECUPERADA La actual imagen de Jesús Nazareno fue realizada en los años 40 de la pasada centuria, sin que se conozca hasta el momento el artista que la tallara. Posiblemente proceda de algún taller en el que se tenían muy en cuenta los modelos imagineros barrocos de tradición levantina, presentando en origen una mayor calidad escultórica que acierto en su policromía. Además, al hacerse el encargo de esta nueva imagen se condicionó a que tuviese el casco de la cabeza completamente liso para poderle colocar peluca de pelo natural.
Toda esta serie de circunstancias hizo aconsejable a la Hermandad a llevar a cabo una intervención sobre la imagen que, de alguna forma, realizase sus valores escultóricos y estéticos. De ello se encargó entre los años 1999-2000 el escultor antequerano Antonio García Herrero, quien le talló en madera el pelo en forma de larga cabellera, realizó una nueva plataforma con simulación de piedras y policromó todo el conjunto de la imagen.
También en un taller de bordado de Antequera, a comienzos del siglo XIX, se realizó la antigua túnica de Jesús Nazareno, que todavía se conserva magníficamente restaurada. Esta singular pieza de arte debe ser obra de la bordadora antequerana Antonia Palomo o quizás de su discípula Josefa Medina.
Las potencias de plata que en la actualidad luce la imagen del Nazareno son una fiel réplica del modelo más característico de entre los conservados en la ciudad de Antequera. En ello nos inspiramos al hacer la propuesta de diseño, encargándose de su realización de los talleres STVRMIO de Sevilla, herederos de la tradición de platera de Seco Velasco.
Toda esta serie de circunstancias llevó a la Hermandad, hace muy poco años, a replantearse o redefinir la impronta iconográfica de su imagen titular, pretendiendo además enlazar con cánones antiguos de la ciudad de Antequera y su entorno de influencia al que, en buena medida, se adscribe la villa de Casabermeja. En primer lugar se ha optado por dejar la bordada túnica completamente suelta, tal como se ve en numerosos grabados y pinturas antiguas de carácter devocional.
Entre los primeros debemos señalar los grabados de Juan Ruiz Luengo (1771), representado al Dulce Nombre de Jesús Nazareno de la iglesia de Santo Domingo, y de Francisco de la Torre (1784), representado al Jesús Nazareno de la Sangre del Real monasterio de San Zollo, ambos en Antequera. En cuanto a representaciones pictóricas apuntemos, en la misma ciudad, el cuadro del Dulce Nombre conservado en la capilla mayor de la iglesia conventual de las Catalinas y el del Nazareno de la Sangre del convento de las Descalzas. Esta decisión redunda, además, en la mejor conservación de la referida túnica, ya que no se destroza el bordado con el continuo plegar a la altura de la cintura, para colocar o ajustar el cíngulo.
También se ha optado por la caída libre del cordón que rodea el cuello, el cual presenta a media altura una placa de enlace cuyo diseño se inspira en el remate de una vara antigua de la Hermandad Sacramental de la propia parroquia de Casabermeja.
El resultado final del proceso es de un romántico sabor antiguo en el que se combina la belleza de las formas, dentro de la mejor tradición barroca, con modelos iconográficos que de alguna manera nos identifican con un espacio geográfico concreto a lo largo de varios siglos.
Textos extraídos de la revista “Las Andas de Casabermeja”
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